Los que ronden los… taitantos, seguro que recuerdan algo que revolucionó a las madres de la época, sobre todo por su simplicidad. Se trataba de un vaso extensible que, cerrado, ocupaba poquísimo. Consistía en una serie de aros concéntricos que, al desplegarlos encajaban de forma que se convertía en un vaso perfecto para beber. Se podía llevar en el bolso tranquilamente y sin que se manchara con las mil cosas que una mujer lleva en el bolso.
Por cierto que hace mil años que no veo ninguno, pero al echar un vistazo a la Bubble Cam de NGS me lo ha recordado. Su sencillez le permite ajustar su altura y en caso de tener que transportarla, ocupa relamente poco.


